Comienza aquí: fundamentos de yoga y posturas básicas

Tema elegido: Fundamentos de yoga: posturas básicas. Da tu primer paso con claridad, respiración consciente y alegría. Este espacio te acompaña desde la esterilla vacía hasta una práctica sólida. Comparte tus dudas, comenta tus avances y suscríbete para seguir aprendiendo juntos.

Tadasana (Postura de la montaña): la base de todo

Pies que enraízan y despiertan

Separa ligeramente los pies, distribuye el peso entre talones y metatarsos, y activa los arcos como si absorbieran la tierra. Microflexiona las rodillas para liberar tensión y siente cómo, al enraizar, tu postura se vuelve estable, viva y receptiva.

Columna larga, cuello libre

Imagina un hilo que alarga tu coronilla hacia el cielo mientras el sacro desciende suave. Abre el esternón sin arquear la zona lumbar, libera la mandíbula y afloja los hombros. Respira profundo, deja que el aire ensanche costillas y suavice el rostro.

Pequeños errores que suavizamos

Evita bloquear las rodillas, colapsar los arcos o empujar las costillas hacia delante. A veces la tensión en glúteos acorta la espalda; prueba aflojarlos. Coloca manos en las costillas, respira, y nota cómo la postura se organiza desde adentro.

Transiciones sin prisa, cuerpo protegido

Del inicio en Tadasana al pliegue, dobla ligeramente las rodillas para cuidar la zona lumbar. En el paso atrás, apoya rodillas si hace falta. Mantén manos firmes, hombros lejos de orejas y evita hundirte en la zona lumbar durante las planchas.

Apoyos que ayudan a sentir

Usa bloques bajo las manos en el pliegue para mantener la columna larga. En la plancha, una manta bajo las rodillas suaviza la presión. Ajusta la distancia entre pies para sostener la respiración. Es práctica inteligente, no un examen de flexibilidad.

Un toque de historia y sentido

El Saludo al Sol surgió como un ritual matutino de gratitud y energía. Mantén esa intención: cada inhalación abre posibilidades; cada exhalación suelta peso. Comparte tu experiencia del primer mes practicándolo y cuéntanos qué cambió en tu ánimo.

Adho Mukha Svanasana (Perro boca abajo): tu refugio portátil

Manos inteligentes, hombros livianos

Abre bien los dedos, presiona especialmente el índice y la base del pulgar para descargar las muñecas. Gira ligeramente bíceps hacia delante y triceps hacia dentro. La sensación es de empuje estable, hombros despejados y cuello espacioso para respirar.

Guerrero I y II: estabilidad, dirección y coraje

Enraizar y elevar en Guerrero I

Alinea la cadera frontal hacia delante y la trasera lo más paralelo posible, sin forzar. Talón trasero enraizado, pierna activa. Al elevar brazos, suaviza costillas y respira hacia la espalda. La fuerza nace de los pies, el impulso sube claro y estable.

Espacio y precisión en Guerrero II

Abre las caderas, hombros sobre la pelvis y mirada firme por encima de la mano frontal. Activa el borde externo del pie trasero y distribuye peso. Brazos largos, trapecios suaves. Una línea de energía atraviesa tu cuerpo, clara como una flecha tranquila.

La metáfora del guerrero cotidiano

Una lectora, Marta, practica Guerrero II antes de reuniones difíciles. Dice que su mirada se asienta y su voz se calma. Prueba este pequeño ritual y cuéntanos si notas cambios; tu historia puede inspirar a alguien que recién empieza.

Posturas sentadas básicas: Dandasana y el plegado hacia delante

Dandasana que despierta la columna

Estira piernas juntas, presiona talones y activa cuádriceps para liberar isquiotibiales. Coloca manos a los lados, alarga la coronilla y ensancha clavículas. Si la pelvis retroversa, siéntate sobre una manta. Menos tensión, más claridad postural y respiro amplio.

Plegarte sin castigarte

En el plegado, prioriza la bisagra de caderas, no la curva lumbar. Usa cinturón alrededor de los pies y mantén rodillas microflexionadas si hace falta. Respira a los costados y deja que el tiempo, no la fuerza, abra el espacio con amabilidad.

Respiración que guía el avance

Inhala para alargar, exhala para suavizar un milímetro más. Cuenta cuatro tiempos de entrada y seis de salida para invitar al sistema nervioso a soltar. Comparte tu ritmo favorito y cómo te ayuda a profundizar sin perder la calma.

Balasana para regresar a ti

Lleva caderas hacia talones, rodillas separadas y frente a la esterilla o sobre un bloque. Brazos hacia delante o rodeando piernas. Siente la respiración masajear el abdomen. Aquí el cuerpo confía, el pensamiento baja volumen y el día se ordena.

Savasana con intención clara

Acostado boca arriba, suelta peso óseo y permite que la respiración se haga silenciosa. Un soporte bajo rodillas puede aliviar la lumbar. Deja que la práctica se asiente como tinta en papel. Levántate despacio, con gratitud, sin romper el silencio interno.

Pequeño ritual final y comunidad

Antes de incorporarte, junta las palmas, recuerda por qué practicas y dedica el esfuerzo. Luego cuéntanos aquí cómo te fue con estas posturas básicas. Tu comentario alimenta esta comunidad; tu suscripción nos permite seguir creando guías útiles y honestas.
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